Los miembros activos de las AMPA / APA (Asociaciones de padres y madres de alumnos de las escuelas) son ejemplo de liderazgo. Toman una responsabilidad voluntariamente, empujados por sus valores personales, y hacen lo imposible para lograr los objetivos con los (pocos) recursos disponibles. Ahora bien … si estos liderazgos tuvieran un color, ¿cuál sería?

Los miembros que dedican parte de su tiempo libre a ayudar de forma altruista a las familias y que tienen una visión en la que familias y escuelas van de la mano, a menudo se pueden sentir solos. Tener serias dificultades para encontrar quien les releve o ayude. Recibir incomprensión de otros padres y madres que no comparten su generosidad. Y su liderazgo puede coger un regusto de tristeza. Sensación de sentirse ligados a una obligación por falta de sucesores. Regusto de recibir indiferencia en lugar de un merecido reconocimiento. El liderazgo se tiñe de color gris.

Si me lo permitís, quiero reivindicar un liderazgo en colores a las AMPA. Un liderazgo que destile ilusión y alegría independientemente de lo que se perciba en el entorno. Donde se celebren y reconozcan los pequeños y grandes éxitos de cada día de cada miembro del equipo. Donde la actitud positiva y abierta sea el imán que atraiga nuevas incorporaciones.

La actitud de sus líderes es lo que hace que una AMPA sea gris o tenga colores. Y eso sólo depende de vosotros.

¿Qué opináis?

(Publicado originalmente en el blog de la Escuela de Liderazgo Social de Cataluña)