Cuando prestamos atención a las cualidades de los líderes, a menudo nos maravillan sus capacidades relacionales o habilidades técnicas. Y pasamos por alto una parte fundamental: su equilibrio personal.

Para poder liderar es necesario que una persona esté bien consigo misma. Permítanme utilizar la metáfora de un coche: ¿no es cierto que las cuatro ruedas deben ser del mismo tamaño si queremos desplazarnos eficientemente? Pues todos nosotros, para poder liderar eficientemente, debemos mantener el equilibrio en las siguientes 4 áreas:

– El Cuerpo: La herramienta básica. Un cuerpo bien descansado incrementa su creatividad, según los estudios, en un 30%. Un cuerpo que hace ejercicio regularmente genera más defensas contra el estrés y está más sano.

– El Cerebro: ¿Cómo alimentamos nuestro cerebro? Ya conocemos el efecto sobre nuestro cuerpo de comer únicamente «fast food», pero raramente nos planteamos el efecto de ver ciertos programas de televisión o navegar sin fin por la red.

– El Corazón: Nuestras emociones pueden ser una auténtica montaña rusa si no las gestionamos bien. Y para ello, se necesitan relaciones sanas. ¿Cumplimos nuestra palabra? ¿Somos fieles a nuestros seres queridos? ¿Sonreímos?

– El Espíritu: También llamado «nuestros valores», «nuestra esencia» … ¿Hasta qué punto estamos conectados a quienes somos realmente? ¿O dejamos que las circunstancias dirijan nuestra vida?

Cuanto más cerca estemos del equilibrio, mejor será nuestro liderazgo. ¿Lo comprobamos? ¿Por dónde empezarás a cambiar?

 

(Publicado originalmente en el blog de la Escuela de Liderazgo Social de Cataluña)

Ilustración: Alicia Teba