Las tareas que marca el coach deben dejar sin aliento al cliente, pero nunca imaginé que decir “Te quiero” a sus padres fuera un ejercicio casi imposible para algunos de “mis” jóvenes.

Por suerte, la aplicación Whatsapp puede ayudar en la educación emocional…

En mi tarea profesional como coach he jugado con mis clientes, les he hecho centenares de preguntas potentes, he danzado con su cambiante manera de ver el mundo, he tenido que autogestionar mis emociones (a veces a flor de piel por mi condición de padre), hemos negociado tareas más o menos complicadas… y he descubierto que hay una tarea que es la que genera habitualmente más quejas entre mis clientes adolescentes.

Sí, las tareas que marca el coach deben dejar sin aliento al cliente, pero nunca imaginé que decir “Te quiero” a sus padres fuera un ejercicio casi imposible para algunos de “mis” jóvenes. “No es el momento”, “No se lo han ganado”, “No sé cómo hacerlo”, “No me siento capaz”, “No puedo volver a hablarles… todavía”, … ¡Hay excusas de todas las formas y colores!

Cuando la mochila de nuestro bagaje familiar pesa demasiado, se nos hace complicado manejar las emociones. Nos sentimos vulnerables si descubrimos nuestro corazón abiertamente; tememos que nos dañen. Preferimos estar a la defensiva, instalarnos en la crítica o el desprecio, mostrar nuestra indiferencia… antes que afrontar la realidad para construir algo diferente y mejor.

Descubrir las propias emociones es el primer paso imprescindible para gestionarlas. Y ahí entra en juego una herramienta perfecta: Whatsapp. Con sus iconos (emoticonos/emojis) nos abre la puerta a la reflexión sobre cómo nos sentimos y sobre cómo queremos comunicarlo. Con sus iconos nos da vía libre para explorar, para ganar información, para medir y definir junto a nuestros clientes qué sienten.

Y desde ahí, con ese trabajo previo ya realizado, la tarea ya se antoja más realizable…

(¡Gracias J. Gottman por clarificar los 4 jinetes de las relaciones!)