Un proceso de Coaching trabaja básicamente tres áreas:
• Un mejor autoconocimiento (valores, emociones, intereses, puntos fuertes …) que da una nueva perspectiva de los temas a trabajar.
• Una definición clara de objetivos personales y el correspondiente plan de acción personalizado con acciones concretas para alcanzarlos.
• La motivación y el seguimiento necesario para convertir este plan en realidad.

Así los jóvenes pueden obtener beneficios como los siguientes:
• En casos de timidez exagerada, nervios y bloqueos durante los exámenes, problemas de relación o comunicación: Refuerzan su autoestima y aumentan su autoconfianza, pues descubren sus puntos fuertes y construyen encima.
• Cuando se sienten desmotivados, sea por una elección de estudios equivocada, por una visión negativa del futuro, por haber repetido curso … podrán encontrar la automotivación y mejorar su rendimiento, pues verán nuevas perspectivas y definirán nuevos objetivos en base a cómo son ellos realmente.
• Si no saben qué quieren hacer en el futuro (estudios, carrera profesional …), el Coaching les ayuda a descubrir cómo ser protagonistas de su vida, pasando a tomar decisiones con más criterio y actuar de forma más responsable y coherente con sus valores e intereses.
• En el momento de entrar en el mercado laboral, o de cambiar de escuela, podrán trabajar en sus áreas de mejora y potenciar sus puntos fuertes. Así se sentirán más preparados y seguros.